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UNA AMIGA

UNA AMIGA Una amiga es un semejante que te escucha y a veces se angustia ¡Porque haces macanas! o te reta ¡Porque eso no se hace! Es aquella que cuando estás bien acompañada piolamente se borra y por dentro sonríe por tu buena suerte que siente sin duda como propia Es la misma que te banca por enésima vez el relato del romance frustrado y labura de tumba donde entierra tus secretos Es la que te aconseja la que no te vende versos y te habla la verdad Es la compinche la compañera, la que te hace pata y que irónicamente te recibe después del borre con el consabido ¡Hola creí que te habías muerto! Pero su mano tendida está cuando todos se las pican Una amiga No permite a nadie que te diga cosas pesadas ¡Para eso esta ella que joder! pero te ayuda a sortear el bajón y te acompaña en las lágrimas Una amiga es el regalo más hermoso que la vida puede darte ¡Una amiga señores! es un corazón hermano ...
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¡ADIOS MI AMOR!

Lo tomábamos siempre en la estación Río de Janeiro. Ya desde que salíamos de casa y enfilábamos por Campichuelo, iba yo saltarineando a la par de mamá, ansiosa por llegar a Rivadavia. Allí, hacíamos dos cuadritas por la avenida, previa pasada por las Academias Teniente, con su gran cartel vertical, que de noche encendía y apagaba sus luces, atrapándome en su juego de destellos, cosa que entonces aprovechaba papá, para no tener que alzarme y   responder a mis pedidos de ¡Upalá papá! ¡Upalá!. Llegadas a su entrada, bajaba las escaleras de a saltitos y en tanto mamá colocaba las monedas en el molinete, palpitaba el andén y a sus pasajeros ocasionales que lo aguardaban. Luego venía la eterna recomendación. ¡No te arrimes al borde del andén que el subte te puede chupar cuando pasa! ¡Pero yo quería verlo venir! Me asomaba para contemplar reiteradas veces, la oscura boca del túnel, que me resultaba peligrosamente tenebrosa en su negrura, hasta que a lo lejos...

LA BATUTA PERDIDA - UNA HISTORIA DE FAMILIA

Adolfo Allemanni, piamontés, nacido en el año 1884 en Aqui Terme, Italia,   fué uno de los maquinistas que alzó el telón del Nuevo Teatro Colón, aquí en su país de adopción, la noche de su inaguración, el 25 de mayo de 1908 Durante cuarenta y dos años, Adolfo trabajó en el teatro, viajando con la compañía, armando y desarmando escenarios, trepando escaleras, presenciando ensayos, debut, éxitos,   fracasos y coleccionando autógrafos. Pero su pieza importante, "la perlita" de su colección, no era precisamente la foto de un famoso, sino un trozo de la batuta de Arturo Toscanini, quien en un ensayo, el famoso director, no solo por su talento, sino también por su mal genio, rompió con furia arrojándola tan lejos como pudo. Esta batuta, acompañó a mi familia durante décadas y siempre estuvo apoyada en un atril de la sala de la calle Belgrano, como invitando a quien quisiera admirarla a valorar su tránsito por las manos del genio Hasta que un día, un aciago día de...

DOÑA MARIETA

DOÑA MARIETA  Enjuta, baja y coronando su cabeza un rodete entoquillado asoma a las puertas de mi infancia, Doña Marieta, h abitante de los fondos de la casa de la Nona y de mis sueños de las brujas. Juntamente a Don Esteban, su marido, ocupaba desde lejanos tiempos, dos piecitas y cocina, que mis abuelos y por unos pesos fuertes, en los albores del siglo, les habian alquilado. Entre ellos y los míos, subsistía una historia de disputas, malentendidos, maldades y fría vencindad latente, que poblaba caprichosa, mi infantil imaginación con oscuras incógnitas fantásticas. Mi tía Elsa, principal punta de lanza de mis huestes familiares, dedicaba largas horas en arengas en su contra, desgranando, descriptiva, la malévola intención de su inquilina, mientras ella ... en flagrante desmentida a sus palabras, concurría muy devota, los siete dias de Dios, a la misa de las siete, en la iglesia de la calle de Liniers. Esmirriada casi, tal vez no solo en cuerpo,...

UNA ESPERADA VISITA

Un relato autobiografico La generosa mesa que preside el comedor diario, ofrece para este menester, su cabecera contigua al hogar, que hoy ya en desuso,  deja entrever su añosa jerarquía en los inviernos de un pasado. Tendido sobre ella está, cual manto doméstico, un sencillo mantel, dispuesto a recibir las pastas que el Nono, ha preparado para esta navidad. A los chicos de la familia, nos ha sido dada,  la trascendental tarea de darles el pellizquito final a los ravioles, para que al burbujear en el hervor, no pierdan el relleno de ancestral y secreta receta, que en los montes piamonteses el abuelo ha aprendido de su madre. Ana María y yo, los chicos de la familia, alborozadas ante la inminente llegada de la navidad, que nos promete embriagarnos de sabores y emociones, pellizquito aquí, pellizquito allí, nos enharinamos  incontables veces entre nosotras, entre tanto el nono, deja caer a modo de bondadosa lluvia, la harina que concluy...