Adolfo Allemanni, piamontés, nacido en el año 1884 en Aqui
Terme, Italia, fué uno de los
maquinistas que alzó el telón del Nuevo Teatro Colón, aquí en su país de
adopción, la noche de su inaguración, el 25 de mayo de 1908
Durante cuarenta y dos años, Adolfo trabajó en el teatro,
viajando con la compañía, armando y desarmando escenarios, trepando escaleras,
presenciando ensayos, debut, éxitos,
fracasos y coleccionando autógrafos.
Pero su pieza importante, "la perlita" de su
colección, no era precisamente la foto de un famoso, sino un trozo de la batuta
de Arturo Toscanini, quien en un ensayo, el famoso director, no solo por su
talento, sino también por su mal genio, rompió con furia arrojándola tan lejos
como pudo.
Esta batuta, acompañó a mi familia durante décadas y siempre
estuvo apoyada en un atril de la sala de la calle Belgrano, como invitando a
quien quisiera admirarla a valorar su tránsito por las manos del genio
Hasta que un día, un aciago día de mudanza, la batuta, como
queriendo reunirse con su dueño, desapareció.
Nunca dejamos de lamentar su pérdida.
Un trozo de historia, había partido del seno de los
nuestros, con destino incierto.
No obstante, tanto a Adolfo en su momento, como ahora a mí,
su nieta hoy, nos ha quedado un recuerdo invaluable de la figura del talentoso
músico y de su paso fugaz por nuestras vidas.
Cristina Mazzini 2002
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